El verano para los futbolistas: relajación y preocupación

El verano es el ejemplo perfecto de lo que representa para los futbolistas la burbuja del fútbol. Mientras que todo su entorno familiar y de amistades están trabajando prácticamente hasta agosto, ellos se encuentran en plenas vacaciones. Y cuando estos cogen vacaciones, el futbolista empieza a trabajar. Ser futbolista es como tener un trabajo nocturno: cobras más pero vives en otro mundo.

Ser futbolista es como tener un trabajo nocturno: cobras más pero vives en otro mundo. Clic para tuitear

Los que vuelven a casa son recibidos como héroes. Hay tiempo para ponerse al día. Los que ya están en casa roban tiempo a otros y buscan estar ocupados todo el día con actividades de ocio.

Uno llega a casa con ganas de hacer de todo, pero no siempre tiene con quién porque todos están circulando en sus rutinas y dentro de sus presupuestos terrenales. Entonces uno acaba organizando unas mini vacaciones con otros futbolistas. Me voy a Ibiza con unos compañeros.

El verano se vive entre la relajación por no tener que competir y la preocupación de buscar un nuevo destino. No hay nada que preocupe más al jugador que quedarse sin equipo. Es algo que uno siempre tiene en mente, pero pocas veces ocurre.

Aunque el futbolista esté de vacaciones no deja de ejercitarse de manera regular.

Cuando ya se llevan unos años en esto, el mes de junio hay que tomárselo con calma porque es en julio cuando empiezan a moverse las fichas. Pero aún así uno preferiría irse a Ibiza sabiendo dónde va a jugar la próxima temporada.

Es en casos como este cuando se hace evidente que el tiempo libre pesa mucho. Y ahora hablo para los futbolistas: esto que sentís a final de cada temporada cuando os encontráis en plenas vacaciones, solo es una muestra de lo que vais a sentir cuando os retireis del fútbol. La ausencia de la rutina.