Una semana de locos en un equipo común de 1ª division

La autocrítica colectiva e individual

Cuando empieza la semana se repasan los errores del último partido para entender qué ha vuelto a fallar. No se trata de sacar trapos sucios, sino de crítica constructiva colectiva – aunque cada jugador, una vez acabado el partido no ha dejado de darle vueltas a su propia actuación en el partido-.

El jugador tiene la sensación permanente de poder haber hecho un partido mejor.

La autoexigencia llega a niveles autodestructivos semanalmente. Suerte de los entrenos, que ejercen de oasis entre la rutinaria competencia en la que el jugador y el equipo son evaluados después de cada partido -y durante toda la semana- independientemente del partido anterior -en caso de victoria; si se viene una derrota no se hace borrón y cuenta nueva-.

Las victorias son pisadas en la orilla, mientras que las derrotas son pisadas en cemento fresco que no se acaban de secar.

Un nuevo plan

Desde dentro del vestuario se hace todo lo posible para olvidar el último mal resultado para restar presión. (Dentro del vestuario se hace lo posible para olvidar el último buen resultado y no dormirse en los laureles).

Se traza un nuevo plan que consiste en un par de variantes; un leve cambio de sistema inapreciable para los analistas en redes sociales, que juegan a adivinar el sistema 5 minutos antes del inicio del partido para hacerse con una ficticia exclusiva que no importa a nadie más que a sus propios egos.

Tampoco se puede cambiar todo lo que se lleva construido desde la pretemporada, eso sería reconocer que llevan equivocados mucho tiempo. Y en esta sociedad reconocer que estas equivocado no es de sabios, sino de débiles.

Creer

Sea como sea, los jugadores tienen que creer en el nuevo plan. De ello pende la vida del cuerpo técnico y la reputación de todos los componentes de la plantilla; pero solo los entrenadores viven con la posibilidad de un ultimátum surgido de un mal resultado.

Una semana perfecta

Los jugadores han asimilado los nuevos conceptos. El ambiente ha sido bueno. Los chicos han trabajado bien. El ambiente ha recordado a esas semanas en las que el equipo conseguía buenos resultados. Los lesionados se han ido recuperando.

El puto partido

El calentamiento ha sido intenso. Los entrenadores y los jugadores sabemos perfectamente cuando hemos hecho un gran calentamiento o una mierda de trote cochinero. Se vuelve a percibir el hambre.

El partido empieza y el equipo se muestra sólido… Pero en un córner reciben un gol que los devuelve al infierno en el que llevan sumergidos los últimos 2 meses. sin excesiva brillantez el otro equipo marca el segundo gol. La cara de algunos jugadores es un poema. Niegan con la cabeza. Es un mal sueño que se repite cada semana.

Todo lo que era sólido se convierte en barro.

Lo primero que le viene a la cabeza al futbolista es preguntarse “¿qué nos pasa?”. No merecemos tanto castigo.

Durante el descanso los capitanes tratan de levantar el animo.

“Si ellos han podido marcar dos goles en 45 minutos, nosotros también podemos. “

Dice una voz optimista.

Sorprendentemente el equipo empieza la segunda parte con más fuerza que la primera, ya sin nada que perder. Los aficionados se preguntan por qué no juegan así desde el inicio. Los mismos jugadores no tienen respuesta a esa pregunta.

Haciendo justicia al juego el equipo consigue empatar a 2. A pesar del sufrimiento, queda un buen sabor de boca, pero todos saben que han estado jugando con fuego. El lunes volverán a hablar de ello. La semana volverá a ser perfecta. El partido… El partido es otra historia.

Nos vemos la próxima semana.