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Un entrenador de fútbol formativo «no debe ser» ambicioso

    group of men standing on a soccer field

    La responsabilidad educativa en el terreno de juego

    En el ámbito del fútbol formativo, nos encontramos con una realidad que a menudo pasa desapercibida: la ambición desmedida de algunos entrenadores. Si bien es comprensible buscar el crecimiento personal y profesional, es esencial recordar que en estas etapas tempranas del desarrollo deportivo, nuestra responsabilidad principal radica en educar y mejorar a los niños y niñas que disfrutan simplemente jugando al fútbol.

    Ambición 🆚 Compromiso: el dilema del entrenador

    No podemos perder de vista que detrás de cada jugador hay una persona, no una herramienta para nuestra conveniencia. Si bien es tentador utilizar a los jóvenes deportistas como trampolín para nuestra propia carrera, debemos reflexionar sobre nuestras prioridades. ¿Debería ser el avance profesional el principal objetivo? A mi entender, no.

    Priorizando el desarrollo integral de los jóvenes jugadores

    El enfoque debe ser siempre a corto plazo y orientado hacia el bienestar y desarrollo integral de los niños y niñas bajo nuestra tutela. Si bien es natural aspirar a progresar en nuestra carrera como entrenadores, esta ambición no debe eclipsar nuestra responsabilidad como educadores deportivos.

    Si el futuro nos depara oportunidades y logros profesionales, bienvenidos sean, pero siempre y cuando no comprometan la calidad de la enseñanza y el cuidado de nuestros jóvenes deportistas. Estamos en una posición privilegiada para influir positivamente en sus vidas, y esa generosidad y dedicación hacia ellos debería ser nuestra principal motivación.

    En resumen, en el fútbol formativo, la verdadera victoria no se mide en términos de ascenso profesional, sino en el impacto positivo que dejamos en la vida y el desarrollo de los niños y niñas que tienen la fortuna de estar bajo nuestra guía.

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    2 comentarios en «Un entrenador de fútbol formativo «no debe ser» ambicioso»

    1. Creo que los entrenadores piensan que están jugando al ajedrez sin tener en cuenta el impacto humano, además no he conocido a ningún entrenador que ambicione el ascenso O mejoría del jugador, más allà de la suya pròpia.
      Cuando un entrenador aconseje a un crio marchar a otro equipo por que él no puede darle el crecimiento que necesita, me quitaré el sombrero.

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