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¿Qué le está pasando al fútbol base?

noviembre 19, 2019

Me complace compartir un texto esperanzador de mi amigo Josu Imanol, entrenador. Desde un punto de vista que no tengo nos hace reflexionar acerca del camino que ha cogido el fútbol base en los últimos 15 años.

¿Qué le está pasando al fútbol?

Llevo varias semanas pensando fórmulas para no querer dejar de practicar y enseñar el deporte que siempre he seguido y para el que me he formado, pero se me hace difícil cada fin de semana durante el transcurso de los diferentes partidos que observo o tomo parte.

Tengo 37 años y llevo en el fútbol a nivel amateur y profesional desde los 10 en varios equipos; primero del País Vasco y luego de Cataluña. He tenido la suerte de entrenar a diferentes equipos de fútbol base (desde pre-benjamines a juveniles) durante los últimos 12 años; equipos amateur de más o menos nivel; he creado una escuela de fútbol femenino, y últimamente he tenido la fortuna de poder trabajar en diferentes campus y eventos en países tan diferentes como Serbia, UK, USA, Islandia, Suecia o Arabia Saudí.

Mi preocupación es progresiva durante el transcurso de cada temporada cuando observas, palpas, sientes situaciones que te superan…ya no sólo el hecho de que en la grada siempre hay tantos entrenadores como aficionados están observando un partido o entrenamiento, sino momentos tales como faltas de respeto en partidos de niños de 7-8 años, agresividad intolerable por parte de familiares de jugadores, equipos que intentan ganar cueste lo que cueste (da igual los sentimientos que puedan provocar con sus comentarios, etc.), cuerpos técnicos que hacen mil y una trampas para “beneficiar a su equipo”, padres que te proponen la táctica que debes emplear para combatir al rival (observad por favor la frase: “combatir al rival”, ¿estamos en una guerra?), mil y una situaciones desagradables que me hacen rebelarme contra éstas.

El fútbol es el reflejo de la sociedad

Creo sinceramente que hoy en día se plasma el reflejo de nuestra sociedad en los terrenos de juego. Cuanto menos se cuida la educación, menos educación y valores existen en el terreno de juego, lo que provoca acciones, comentarios, comportamientos grotescos que surgen tanto de adolescentes como de niños que no llegan ni a levantar la pelota.

Podría seguir denunciando muchas otras situaciones que se dan dentro de un club, terreno de juego, pero creo que lo más inteligente es proponer soluciones tales como que cada club cuidase un poco más desde los educadores que contrata como los alrededores de cada jugador.

Mi preocupación es progresiva durante el transcurso de cada temporada cuando observas, palpas y sientes situaciones que te superan. Ya no sólo el hecho de que en la grada hay tantos entrenadores como padres y aficionados siguiendo partidos y entrenamientos de niños.

Cualquiera no puede educar a un niño

Se me ocurre otra pregunta, ¿cómo puede ser que para educar a un niño en cualquier ámbito se necesite haber estudiado y tener unos conocimientos, y en el fútbol, que es el deporte más practicado, cualquiera pueda ejercer de “entrenador”? No se da la más mínima importancia a quien ponemos a entrenar y educar a nuestros pequeños, nos da igual, lo único que importa es el resultado que vayamos a conseguir domingo tras domingo, y para ello da igual los actos que se hagan para lograrlo. Creo que ha llegado el momento de parar y denunciar todos los atropellos que se producen en los diferentes campos de fútbol de toda la península.

Mi propuesta 📝

Propongo educar deportivamente en los valores que deben existir en nuestro deporte, pero no sólo a los deportistas, que al fin y al cabo son los que tienen que ser los verdaderos protagonistas, sino al entorno de ellos, familiares, aficionados, directivos, cuerpos técnicos, etc…

Valores

Valores tales como el compañerismo, el respeto, la educación antes-durante y después de un entrenamiento y partido, etc…ya que el fútbol creo de verdad que posee infinidad de valores positivos que luego podemos llevar al día a día en nuestra vida cotidiana.

Para ello hay que inculcarlos desde el primer día que cada jugador pisa una instalación deportiva, pero no sólo a ellos sino, a los educadores, directivos, aficionados y familiares, ya que no nos sirve de nada educar a nuestros jugadores si luego cuando salen por la puerta sus familiares les contra educan.

Creo que es responsabilidad de cada entrenador-educador llegar a la mente de cada padre-madre o familiar y hacerles entender como deben tratar a su pequeño.

Josu Imanol Julian Fandiño

Discursos tales como el resultado da igual, lo importante es aprender y mejorar día a día, no nos vale de nada si después se llega al partido y desde la grada se nos pide imposibles o se nos chilla, o se increpa a los jugadores “rivales” (vuelvo a insistir: ¿rivales? ¿Estamos en un ring? Son deportistas con otra camiseta). O al personaje más odiado en nuestro deporte: el árbitro, al cual depositamos toda nuestra ira.

Los padres están siendo el problema

Creo que una parte muy importante en el problema son, y lo voy a decir sin tapujos, los padres-madres, que en vez de dedicarse a apoyar a sus pequeños en aquello que les apasiona, muchas veces les amargan la existencia con reproches, caras, comportamientos excesivos que se ven semana tras semana y que no hace falta darles más notoriedad, pero sí denunciarlos como se merecen.

PAPAS-MAMAS: dedicaros a apoyar y respetar a los demás participantes del juego y al juez del mismo.

Ya es hora de que nos tomemos en serio la problemática que cada día se está haciendo más grande y que debemos intentar frenar.

Obviamente no se puede hacer en un día, ni en una semana, pero día a día se debe comunicar, expresar todos los valores que nos jactamos del fútbol, igual así conseguimos una mejor sociedad, ya que desde el deporte se puede y debemos intentar mejorar nuestras futuras generaciones.

Instauremos el “Tercer tiempo”

En otros deportes tipo Rugby ya existe una tradición que no estaría mal implantarla en nuestro deporte desde el fútbol base, “el tercer tiempo”, rato que se utiliza para limar asperezas surgidas anteriormente en la competición y que te hace tener muchísimas más relaciones personales con los equipos “oponentes”, a parte de intercambiar metodologías de entrenamiento, o simplemente impresiones respecto al partido.

O el hecho de que el equipo que gana realice un pasillo de honor al equipo derrotado una vez acabe el partido aplaudiéndole (en el fútbol base sueco se hace).

No menospreciaríamos una ayudita de los llamados profesionales que día tras día nos brindan espectáculos dantescos entre jugadores, entrenadores, directivos, prensa… quizá sería hora de comportarse de otra manera.

Luchemos por mejorar lo intangible

Podría aumentar éste artículo con muchas más líneas pero el mensaje que me gustaría que llegue a todo el que lo lea es que no nos fijemos en lo tangible, sino que luchemos por mejorar lo intangible. Todo debe ser importante, ganar, empatar, perder, pero sobretodo saber hacerlo. Y sobre todo, crecer como persona a través de lo que nos apasiona: JUGAR A FÚTBOL.

Última reflexión 🤔

Y si me permitís, una última reflexión: ¿qué quiere decir el verbo jugar? Que cada lector lo defina como desee, pero luego no nos quejemos de que algunos no juegan, sino luchan.

Josu Imanol Julian Fandiño @JosuImanolJF