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Por qué odio el fútbol

diciembre 10, 2019

Me encanta leer en cualquier formato, pero los libros físicos me resultan más cómodos. Aunque en los últimos años me gusta escuchar audiolibros mientras me desplazo en transporte público, ando o realizo alguna actividad que no requiera concentración (limpiar, cocinar, ordenar, etc).

He probado varias plataformas. iVoox, Audible, etc. Definitivamente me quedo con Storytel por el precio (10€/mes) y el enorme catálogo que tienen.

El libro que ha inspirado este post es Ara o mai de la corredora de montaña Núria Picas. El inicio de este maravilloso libro me ha hecho comprender qué fue lo que me llevó a retirarme con 26 años cuando era jugador de tercera división.

Han tenido que pasar once años para encontrar palabras a lo que sentí durante mi último año como jugador de fútbol. Los siguientes párrafos son los que habría dicho en los días antes de dejar el fútbol.

Por qué odio el fútbol

Odio el fútbol porque sin darme cuenta el fútbol pasó de ser un juego a ser un trabajo. Recuerdo cuando pasaba horas jugando en el parque con mis amigos, sin ninguna presión, con toda la imaginación. Sin embargo, estos últimos años deseo que acabe el entreno para volver a casa corriendo aunque no tenga nada especial que hacer.

Odio el fútbol porque ya no quiero vivir con dolores permanentes en las articulaciones y los músculos durante la mayor parte de la semana. Estoy harto de pasarme parte del día con una bolsa de hielo. He tomado tantos antiinflamatorios que ya no me hacen efecto, pero los sido tomando porque estoy desesperado.

Odio el fútbol porque, a pesar de haber viajado por un montón de ciudades, no he visto nada. Hotel, paseo, partido y vuelta a casa. Eso cada 15 días. Ya no quiero más.

Odio el fútbol porque ya no soporto que mi estado de ánimo cambie mil veces durante 90 minutos. Nervioso, excitado, motivado, enfadado, satisfecho, esperanzado, enfadado, alegre, decepcionado, etc. Así durante todo el partido. El único estado regular es la desolación después de un mal resultado.

Odio el fútbol porque me da rabia hacer amistades y no volver a verlas, o verlas muchos años después.

Odio el fútbol porque al final acabo jugando por los demás y no por mí. Eso es bonito, pero muchas veces, parece que vivo para complacer a los otros (público, compañeros, entrenador).

Odio el fútbol porque ya estoy harto de que, para ganar yo tenga que perder alguien (y viceversa). No quiero que mis victorias sean las derrotas de otros, ni que sus victorias sean mis derrotas. Quiero una vida en la que mis triunfos y derrotas dependan de mi trabajo y esfuerzo.

Odio el fútbol porque no veo para qué me ha servido la dedicación que he empleado desarrollando mi habilidad futbolística. Llevo desde niño haciendo lo mismo, y, después de más de media vida, me duele no sentirme mejor futbolista.

Odio el fútbol porque cuando las cosas no van bien la gente deja de mirarnos con ojos brillantes.

Odio el fútbol porque nos llaman viejos al cumplir 30 años.

Odio el fútbol porque he participado en hacer creer a los padres que el fútbol es la mejor vía para inculcar a los niños valores éticos y sociales. Cuando la realidad es que los valores los transmiten las personas, no los deportes ni las profesiones.

Odio el fútbol porque he dejado de hacer cosas creyendo que eran incompatibles con el fútbol. Yo mismo me he limitado en aras de crecer como futbolista.

Odio el fútbol porque me he cansado de perder el domingo después de haber entrenado bien durante toda la semana.el fútbol, porque estoy acabado.

Odio el fútbol porque estoy acabado.

Jacinto Elá Eyene
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