¿Por qué caen los futbolistas cuando reciben un golpe?

Como adelanté en mi libro Fútbol B, “La tecnología no va a solucionar nada”. Lo hemos visto con el polémico penalti señalado a favor del Real Madrid provocado por Casemiro.

Para mi sorpresa, los que creen que no fue penalti son mayoría. El árbitro no dudó ni un segundo, no hizo ni uso de la pantalla del VAR para comprobarlo con su propia vista. Teniendo la posibilidad de comprobarlo, decidió pitar penalti confiando ciegamente en sus compañeros, que se encontraban en la sala del VAR.

El argumento que más he escuchado entre los que vieron injusticia, es que el jugador del Levante, Doukouré, apenas rozó al madridista. “Un roce no es falta”. El jugador del Levante no protesta airadamente; cualquier jugador al que le señalen un penalti o una falta en la que no ha ni rozado al rival protestará con energía. En este caso no fue así. Aunque probablemente no protestó porque se había roto los ligamentos en esa misma jugada. En un principio pensé que cojeaba por dar la patada, pero como me decían en Twitter era por cómo apoyó la pierna. 6 meses. Una lástima.

Las Provincias

Calificar como un roce a una patada es simplificar al absurdo una acción contundente y fugaz. No le dio de lleno pero en el tobillo un golpe como ese es una patada (puedo estar equivocado, ojalá, detesto dar la razón al Real Madrid). Que le pregunten a un piloto de Fórmula 1 que tal es un roce a alta velocidad.

No es lo mismo coger un perdigón con la mano y tirárselo a alguien situado a 20 metros, que dispararle el mismo perdigón con una pistola de aire comprimido. La única diferencia es la velocidad.

Aquí es cuando entra el tema arbitral la gran falacia de que el fútbol es un deporte de contacto.

La gente del mundo del fútbol lleva toda la vida repitiendo que el fútbol es un deporte de contacto. Cuando en realidad no es así. El fútbol es un deporte donde hay contacto, pero nada que ver con otros deportes. Pongamos por ejemplo el rugby. Este sí que es un deporte de contacto; los jugadores se pueden agarrar sin ningún tipo de concesión. En el fútbol un leve agarrón es sancionable… Y con tarjeta amarilla. Por poner otro ejemplo, en balonmano es mucho más intenso que el fútbol. Los jugadores acaban “bailando” juntos.

Es penalti a Casemiro

Un contacto físico a gran velocidad se convierte en un golpe aunque no impacte de lleno en el sujeto. Lo que es falso es cómo se tira el jugador merengue, pero no es algo que no hagan todos los futbolistas. Finge desequilibrio, físico.

El fútbol no es un deporte de contacto

A diferencia de otros deportes como pueden ser el baloncesto, fútbol americano, balonmano o rugby, el físico y la fuerza no tienen tanta importancia en el fútbol. Es más, está bastante restringido.

Al baloncesto no puede jugar cualquiera profesionalmente sino tiene una gran estatura. Ya puede ser muy bueno técnicamente, que si no llega al 1,85m (se considera bajo) no será profesional. Sin embargo hemos visto jugadores que técnicamente son una auténtica castaña, pero han sido profesionales porque miden más de 2 metros. De hecho no eran ni deportistas. El baloncesto es uno de los deportes más restrictivos que existen.

Sin embargo en el fútbol hay más variedad en cuanto al físico se refiere. Hay jugadores altos, bajos, medianos.

Cualquiera que tenga las aptitudes técnicas y la coordinación suficiente, sin ser un fenómeno de la naturaleza, puede llegar a ser futbolista profesional.
El fútbol no es un deporte de contacto. Sino todo lo contrario. El mínimo contacto está penalizado. Clic para tuitear
Zigic y Munitis

Gracias al reglamento se evita que el contacto se sirva en barra libre, por lo que los jugadores más fuertes físicamente no tienen toda la ventaja a la hora de disputar balones, ya que deben respetar la proporcionalidad en sus acciones.

Un jugador puede sacarse a otro de encima con un empujón o un agarrón, pero será sancionado con falta. Para el árbitro medir la proporcionalidad del contacto es una de las partes más complicadas. El reglamento es la única manera de evitar que existan “abusones”.

Un golpe no tiene porqué tirarte al suelo.

No hace falta ser futbolista profesional para saber qué es un golpe. Cualquiera de nosotros se ha llevado más de uno en casa. Y lo más probable es que ninguno hayamos caído al suelo después de golpearnos el pie con la pata de la mesa. Tampoco al chocar de frente con una puerta nos revolcamos por el suelo. Sin embargo los futbolistas pueden caer por contactos igual de leves.

No cayó al suelo.

¿Por qué se tiran los futbolistas?

Pues esta respuesta sencilla: para “ayudar” a los árbitros. Lo explico. en el fútbol las acciones de contacto son tan rápidas y tan efímeras que son muy difíciles de apreciar para el ojo humano. Por eso los futbolistas cuando reciben un golpe se dejan caer al suelo para indicarles al árbitro que les han pegado. Claro que siempre no es verdad, y fingir está al orden del día. Muchos de los golpes que reciben no son suficientes para desequilibrarles e influir en la jugada, pero aún así se tiran para sacar ventaja. Y como el reglamento dice que golpear es falta la reclaman. Más de un árbitro me ha dicho que no ha pitado porque no he caído al suelo.

Al finalizar árbitro es como el padre de un adolescente que cada semana y se inventa una excusa para salir de fiesta y llegar de cualquier manera. Ya no sabe ni cuándo creerle. Muchas faltas se pitan por intuición. Es imposible que el árbitro pueda saber la intensidad de la fuerza en todas las acciones. Cuando hay 22 tipos intentando engañarte durante 90 minutos, al final alguno lo consigue (coño, por eso te han puesto la pantalla!).

Estoy seguro de que más de la mitad de las veces el futbolista podría mantenerse en pie. No todos los agarrones te frenan, no todas las patadas te duelen, no todos los empujones te desequilibran, no todas las veces que te ponen la mano en el pecho te tienes que tocar la cara.

Los futbolistas aprenden a tirarse desde niños, en todos los deportes hay vicios que vienen de serie. Un jugador de balonmano no caerá como un futbolista al recibir un empujón, al igual que un jugador de baloncesto tiene su propia forma de caer. El teatro en el fútbol es una constante. Pero finge el que pega y el que supuestamente recibe. Todos hemos protagonizado ambos papeles.

Si algo se le puede recriminar al árbitro es no consultar la pantalla, aunque el partido se habría demorado al menos 2 días, porque en Twitter llevamos horas repasando la jugada y no está del todo claro.

Me jode dar la razón al Madrid, pero es penalti a Casemiro. Clic para tuitear

Y por otro lado, a Casemiro por tirarse como lo suele hacer, exagerando la acción. Ya nos tiene acostumbrados y lo mejor es que los árbitros se lo permiten.

Ya lo dije en mi libro, la tecnología no va a solucionar nada que no solucione la ética. Más vigilancia solo es más vigilancia.

Futbol B