Para que entiendas la burbuja del fútbol: fingir

Desde antes de cobrar mi primer sueldo como futbolista ya había escuchado eso de La burbuja del fútbol. Hay muchas definiciones, la más extendida es la que se refiere a las enormes cantidades que se mueven en el mundo del fútbol, pero de eso no voy a hablar en esta serie de 3 artículos titulada “Para que entiendas la burbuja del fútbol”.

Nos enseñan a mentir

Unos hermanos están jugando en casa a peleas -o a cualquier otro juego movido- cuando de repente, con la emoción, uno de ellos tira involuntariamente un jarrón que hay en una estantería. El padre aparece como una flecha en el salón y ve el jarrón hecho trizas en el suelo, y pregunta quién ha sido. Los niños guardan silencio. No levantan la vista del suelo. Uno de ellos dice inmediatamente: “Fui yo, papá”. El padre sin dudarlo le manda al cuarto: “Una semana sin PlayStation”.

Es una escena muy común, pero pocas veces nos paramos a pensar qué consecuencias tiene responder así ante una travesura. En lugar de castigarle el padre podría advertirle de los peligros que conlleva jugar a según qué juegos en casa, y buscar una solución más educativa como podría ser hacerle recoger los trozos de jarrón y dar por finalizado el juego. Los niños no necesitan un castigo ejemplar por una imprudencia de este tipo.

El padre debería valorar que el niño haya dicho que ha roto el jarrón sin amenazas. Pero estos niños aprenderán que sale más a cuenta mentir y que la culpa caiga sobre cualquiera. Crecerán con la creencia de que decir la verdad no vale la pena porque te castigan.

Así les enseñamos (y nos enseñaron) a fingir.

Simular es parte del juego

Si quieres ser futbolista tienes que simular. Cuando digo “simular” no me refiero a engañar al rival con el balón u otros movimientos para sacar ventaja, me refiero a hacer creer al árbitro que te han golpeado y estás a punto de morirte, y que como no te pongan un chorro de agua, no te levantas. Una vez entras en el fútbol es complicado no adoptar técnicas de simulación. No hace falta dar vueltas como Neymar para simular una falta o exagerarla, lo que ocurre es que vemos normal caídas que no siguen las leyes de la física; vemos como un jugador siente una mano en el hombro y cae como si le hubieran tirado un yunque.

Yo mismo adopté a edad temprana técnicas de simulación de manera natural. No es que me parase a pensar “tengo que tirarme para engañar al árbitro”. Lo interiorizas tanto que esas acciones te salen solas. Más que simular faltas me refiero dejarse caer al notar un leve contacto cuando estás a punto de perder la pelota. Hay veces que no hay otra opción que caer al suelo, pero llega un punto en el que ya no sabes distinguir cuándo podías seguir y cuándo no. Incluso como infractor sabes que le has rozado y aceptas que es falta a pesar de no haber ejercido el suficiente contacto como para derribar a tu oponente. Es parte del juego.

El principal problema de la simulación es que hay jugadores que lo llevan al extremo y se mueven en una auténtica mentira cada vez que pisan el terreno de juego. Los hay que protestan todo, los que fingen golpes leves como si fuesen dolorosos y los que solo necesitan una brisa para caer al suelo.

Luego fuera del campo no se caen al suelo cuando se dan un cocotazo con el marco de la puerta del coche, todo lo contrario, hacen ver que no se han hecho daño para evitar ser el centro de las risas. Tampoco se tiran al suelo cuando se dan un golpe en la espinilla con la pata de una mesa.

El futbolista sabe bien cuando merece la pena hacer “el número del hospital”.

Lo que más me gusta es cuando un jugador es atendido y se levanta cojeando, pero si el balón le pasa cerca deja de cojear al instante ¡Milagro! Debe ser que el agua es milagrosa. La cojera es para que el árbitro no crea que le está engañando. O sea, para volverlo engañarlo.

Conflicto de intereses

Cuando me retiré con 26 años lo hice porque me veía en el campo y no me reconocía. Me había cansado de tener comportamiento de futbolista… ¡pero era la única manera de seguir siendo futbolista! Un árbitro no va a señalar una falta si te tambaleas pero te quedas en pie. O caes o pierdes.Ya no podía vivir fingiendo, necesitaba salir de la burbuja del fútbol.

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