Me gusta ver perder a Rafa Nadal

Aprender de un Número 1: Nadal

A pesar de sentir admiración deportiva por Rafa Nadal, disfruto viendo como pierde,  alguna gran final que otra. Me gusta ver perder a Nadal. No recuerdo a ningún gran campeón aceptar las derrotas como lo hace el mallorquín. La normalidad con la que asume las derrotas como grandes lecciones que le ayudan ser mejor jugador. Parte del éxito de Nadal se puede atribuir a la comprensión de “las reglas del juego” en un deporte en el que solo puede ganar uno. Es importante saber que puedes no ganar; pero dejándolo todo en la pista. Nadal lo sabe. Pero no es solo eso, es cómo felicita al rival, aparentemente no esconde ningún tipo de rencor. Tampoco resta valor públicamente como hacen en otros deportes incluyendo a la suerte dentro del análisis post partido. No me gusta que pierda, pero aprendo más de sus derrotas que de sus victorias. Esto se debe a una vieja costumbre que tengo respecto a las alegrías y las tristezas de la gente que me rodea: cuando están bien no quiero que me molesten, pero si están mal, mis brazos están abiertos.

Cuando los míos están bien, no quiero que me molesten; pero cuando están mal, mis brazos están abiertos. Clic para tuitear

Aprender de un Número 2: Fredericks

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A la derecha Frank Fredericks luciendo una medalla de plata. A la izquierda Ato Boldon y en el centro Michael Johnson.

Hay un deportista que me cautivó por sus repetidas “derrotas”: Frank Fredericks, un velocista namibio de los años 90 que ganó muchas medallas de plata porque fue el eterno segundo por haber coincido con el mejor velocista de todos los tiempos en 200 y 400, Michael Johnson (USA), y con Aton Boldon. Siendo adolescente disfrutaba del estilo patoso de Michael Johnson, pero me daba lástima ver a Fredericks llegando tras él. Era un sentimiento agridulce porque deseaba que la leyenda del americano siguiera creciendo, pero Frank se merecía más. Si el atletismo hubiese sido igual que el fútbol a la hora de elegir el balón de oro, Frank Fredericks (Namibia) tendría los mismos que Michael Johnson. Hay algo que como deportista nadie le podrá quitar al namibio, la caballerosidad que siempre tuvo mientras compitió.

Quien no teme a la muerte, vive más feliz, porque entiende las reglas del juego. Clic para tuitear

¿Qué fue de Frank Fredericks? Blogs 20 Minutos