Los futbolistas necesitan ser activos en LinkedIn: 3 Razones

Lo más común para todas las personas es tener un perfil en Instagram, Facebook, Twitter. Luego estamos los que creemos que LinkedIn es algo más que una red social presencial. Puedes utilizarla como una tarjeta de visita o un currículum, pero si prestar más atención encontrarás oportunidades de colaboración.

LinkedIn es claramente una red profesional en la que cabe todo tipo de perfil. Además, es un entorno amable en el que vale la pena indagar. Los usuarios más activos tratan de aportar valor al feed.

Otra de las ventajas de LinkedIn es la facilidad para contactar con personas -sin ser intrusivos- que de otra manera serían inalcanzables.

3 razones para estar en LinkedIn, futbolistas

1) Previsión de futuro

Ser futbolista está muy bien, pero a todos les llega la retirada, y hay que prepararse porque Winter is coming.

Los futbolistas deberían tener un perfil activo en LinkedIn para poder empezar a tejer una red de contactos como inversión de futuro.

Aunque parezca lo contrario, LinkedIn es una red social que está muy viva. A parte de las constantes sugerencias tipo “Felicita a Fulanito por su nuevo puesto de trabajo”, se comparte mucha información y no hay debates políticos.

Los futbolistas deberían tener un perfil activo en LinkedIn para poder empezar a tejer una red de contactos como inversión de futuro.

Durante su carrera, el futbolista gana grandes cantidades de dinero, pero se alternan buenos sueldos con incertidumbre económica. Pocos son los que al retirarse vivan de rentas tumbados en una hamaca.

Ya conocemos que más del 60% de jugadores de la NBA, a los 5 años de haberse retirado, están en bancarrota. En el mundo del fútbol no es tan drástico, pero desaprovechamos la ventaja que algunos años de fútbol nos aportaron.

Entre estar arruinado y ser millonario hay una parcela enorme: futbolistas, el día de mañana no es tan duro. Pero hay que estar preparados.

Estar en LinkedIn es estar en el mercado laboral. Lo cual facilita la transición de futbolista profesional a profesional.

2) Visibilidad

Antes de todo hay que tener en cuenta que LinkedIn tiene 500 millones de usuarios.

Sé que hay muchos futbolistas que tienen negocios paralelos a su carrera. El caso más sonado es el de Gerard Piqué, pero no es el único.

Cuando yo jugaba en tercera división (Premiá), había varios jugadores en mi equipo que trabajaban en Ricoh (impresoras). No era fútbol profesional, pero la dedicación y el sueldo sí lo eran. Tenían dos potentes fuentes de ingresos.

Otros tenían negocios propios. Los menos nos dedicábamos exclusivamente al fútbol. ¿Adivina quiénes tuvieron más dificultades para adentrarse en un nuevo mercado laboral al retirarse del fútbol?

LinkedIn es una herramienta imprescindible para todos aquellos jugadores -sean de la categoría que sean- que tengan -o quieran- proyectos paralelos al fútbol. Ya que, gracias a su profesión, podrán tener mayor visibilidad.

El deporte profesional aporta una serie de virtudes y valores muy apreciados en el mundo empresarial. Sacrificio, concentración, compañerismo, resiliencia, capacidad de superación…

Con un perfil activo en LinkedIn, el mensaje que da el deportista profesional es una predisposición a seguir creciendo fuera de su terreno habitual.

3) Aprendizaje continuo

Durante mi etapa como futbolista, fueron muchas las veces las que inicie estudios. Por desgracia no tuve la perseverancia -ni la resistencia- para abstraerme de las visicitudes deportivas para centrarme en los estudios.

Con LinkedIn eLearning ese problema lo habría tenido resuelto. La cantidad de cursos que ofrecen por el precio de 30 € mensuales (que cuesta ser premium), es una inversión que merece la pena.

Vivimos en la mejor época de la historia para el autoaprendizaje. A cualquier hora, en cualquier lugar, lo que necesites.

El deportista profesional necesita evadirse para poder rendir y crecer. Cuando digo evadirse no me refiero a ir al centro comercial de compras, sino a forzar la mente en otras direcciones.

Con los cursos de LinkedIn es fácil sentirse satisfecho porque son muy específicos. Y lo mejor es que los resultados son visibles en poco tiempo. Ya sea en cuanto a conocimiento, o resultados.

Con un poco de organización, uno puede llegar a hacer 10 cursos en un mes sin forzar la máquina.

No son carreras universitarias, pero son habilidades necesarias en el día a día que pueden facilitar muchas tareas.