Cuando te retires cierra la puerta de atrás

Los futbolistas soñamos con ganar títulos, marcar goles decisivos , y ganar mucho dinero. Pero hay otro sueño que va entrando en nuestras vidas cuando vamos avanzando en nuestras carreras: retirarnos por la puerta grande.

A partir de los 23 años, cuando ya veía que llegar a la primera división estaba cada vez más complicado, soñaba con hacer historia en algún club. Tenía la espina clavada de no haber triunfado en el Hércules de Alicante. Lo ideal hubiera sido en el Espanyol, pero fui yo quien decidió irse, así que esa posibilidad ya estaba fuera de mi imaginación.

Me emocionaba cuando veía a los jugadores retirarse entre aplausos del público local y rival, cruzando los brazos como unas momia devolver abrazos. Por aquel entonces creía que todos los jugadores nos merecíamos una retirada así. Iluso de mí.

Es una tontería, pero soñaba con salir ovacionado del estadio ante miles de espectadores con mi hijo en brazos. Puestos a escoger un final, prefería salir como una leyenda. Había escuchado la historia de muchos jugadores que se retiraron por lesión. Después de superar mi lesión de cruzados rotos soñaba con algo grande.

A medida que avanzaba mi carrera, iba entendiendo que mi retirada soñada iba a ser una quimera. En los tropecientos mil equipos que estuve vi a pocos jugadores retirarse por la puerta grande. El caso que más recuerdo es el de Matt Le Tissier, pero ninguno más.

Con el tiempo ves que la puerta grande está destinada a unos pocos. Ni siquiera Iker Casillas se pudo despedir por la puerta grande del Real Madrid. Sin embargo, el Atlético de Madrid premia a los jugadores que juegan 100 partidos con una placa en el estadio. Ser leyenda se ha puesto a tiro en el equipo colchonero.

Iker Casillas

La mayoría de jugadores tenemos que conformarnos con una palmadita en la espalda y las gracias. No es una queja. Pero es el caso más común es retirarse en verano ante la falta de ofertas atractivas. ¿Ya te has retirado? -te pregunta un viejo conocido. “Sí, por la puerta de atrás y cerrando muy suave”

Soy autor de Fútbol B y Ulises: diario de un futbolista pobre.