Cómo perdonar a un entrenador obligado a darte malas noticias…15 años después!

En un antiguo post cuento cómo Steve Wiggley, entrenador del equipo reserva del Southampton FC por aquel entonces, me invitó a dejar el club con 5 meses de antelación tras 11 meses lesionado.

Me ha costado 15 años entender cómo pudo hacer algo así. Para mí supuso la mayor traición en mi carrera.

Con el tiempo he aprendido a relativizar y analizar muchas situaciones pasadas, y sobre todo, a través de la escritura he aprendido a ponerme en los zapatos de otro.

En todas las situaciones que afrontamos, por norma general solo tenemos un punto de vista. Solo hay que ver cuando un amigo nos cuenta que lo ha dejado con su pareja, tendemos a posicionarnos a su favor porque es la única versión que tenemos… Y porque es nuestro amigo.

La creación de personajes en mis novelas me ha obligado a tener en cuenta las motivaciones que pueden tener otros a la hora de actuar. Los malos son malos por algún motivo y los buenos también tienen cosas que esconder.

Resulta que Steve Wiggley me puso un montón de razones estúpidas para convencerme de que me marcharse prematuramente. Imagino que le habrían dicho que me dijera cualquier cosa con tal de que me marche. Es la única explicación que encuentro al show que me montó diciendo que era mejor que me vaya “porque en España hacía mejor tiempo”😮.

Ahora, 15 años después, me pongo en su lugar y entiendo que se vio forzado a elegir entre quedar bien conmigo o quedar bien con el club que le pagaba. Está claro que lo pudo hacer mejor, pero comprendo su postura.

Ahora, con las heridas cerradas, he decidido perdonarle sin condiciones. no hace falta que lo sepa, le perdono porque así yo seré más feliz.

De hecho, muchas veces creemos que alguien nos debe una disculpa, cuando ni tan siquiera sabe que nos ha ofendido.

Creemos que para perdonar a alguien hay que decírselo, cuando en realidad, perdonamos para poder seguir avanzando en nuestras vidas.