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Carta abierta a mi ex entrenador Gordon Strachan (y para mí)

mayo 1, 2020

Os pongo al día: En la temporada 2001-2002 recalé en el Southampton FC con 19 años procedente del Espanyol. Por aquel entonces fui el español más joven en fichar por un equipo de la Premier League, y el primer Ecuatoguineano.

Mi fichaje lo cocinó Glenn Hoddle, pero ese mismo verano fichó por el Tottenham. Stuart Gray -técnico de la casa- se hizo cargo del equipo. Esa misma temporada se inauguró el nuevo estadio St. Mary’s Stadium después de décadas en el histórico The Dell.

18/01/08 CELTIC TRAINING LENNOXTOWN Gordon Strachan watches over his Celtic squad

Querido Gordon,

Te escribo esta carta porque ya te he perdonado. Sé que lo más probable es que nunca hayas tenido remordimientos de conciencia por lo que pasé durante mi estancia en Southampton.

Nuestra historia empezó dos años antes cuando, con 17 años recién cumplidos, me quisiste llevar al Coventry, donde tú eras el manager. Fue un viaje relámpago con mis padres. Nos enseñaste el estadio y la residencia del club. Me regalaste un camiseta. Al final decidí seguir en el Espanyol B.

Ya en Southampton, cuando echaron a Stuart Gray y apareciste por la puerta me ilusioné porque sabía que me conocías, y dos años después, me consideraba mejor jugador.

Pues mi gozo en un pozo.

No contaste conmigo para nada. Me sentí ignorado, humillado. Justo cuando asomaba la cabeza en el fútbol de élite me encontré atascado en la liga de reservas.

Durante años he sentido cierto rencor hacia tu persona, aunque en ningún momento te culpé por la deriva de mi carrera, te consideré un obstáculo que retrasó mi evolución.

Hace menos de un año vi una entrevista de nuestro delantero James Beattie en la que repasaba su carrera, y cómo no, sus gloriosos años en el Southampton. Me llamó la atención un detalle que yo había pasado por alto durante más de 15 años: esa temporada no se ganó un partido en casa hasta el mes de noviembre más o menos.

Mi ausencia en tus planes estaba más que justificada; en un momento tan delicado no tenía sentido poner a un desconocido de 19 años. Tenían que jugar los más experimentados, que los había. Anders Svensson, James Beattie, Jason Dodd, Matt Le Tissier, Dan Petrescu, etc.

Hiciste lo que tenías que hacer. Y te salió bien.

No sé por qué mis recuerdos eran de rostro gélido hacia mí, cuando en realidad siempre tratabas de arrancarme una sonrisa, pero yo estaba tan desilusionado contigo que te devolvía una de cada tres, según el día. Eras un cachondo.

Cuando coincidimos tres años después en el lounge del estadio del Dundee FC -del cual yo era jugador- nos saludamos. Te hizo ilusión verme, pero yo estaba convencido de que estaba pudriéndome en Escocia gracias a ti.

Evidentemente estaba equivocado.

Esta carta solo la he escrito para decirte que te perdono, que no fue culpa tuya que yo pidiera irme cedido al Hércules y me rompieran los ligamentos en un partido amistoso.

Te perdono porque en el fútbol se deben tomar decisiones que pueden dañar a jóvenes aunque esa no sea la intención.

Te perdono porque, aunque tu no tengas la culpa, me siento en paz conmigo mismo.

No te lo tomes como algo personal. Solo es fútbol.

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