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Carta abierta a Eder Sarabia

marzo 6, 2020

Apreciado (desde el clásico) Eder Sarabia,

Te escribo esta carta porque he visto que tú compañero Quique Setién ha dado una entrevista para pedir perdón por tu comportamiento -de antemano te digo que no has hecho nada como para pedir perdón-. No recuerdo a Setien pedir perdón cuando él mismo mandó a la afición del Betis a tomar por culo.

Tengo que reconocer que no me lo esperaba. Llevas años con él y ya te conoce. Si has llegado al Barcelona es por ese carácter, esa pasión. Que puede gustar más o menos, pero eras así cuando os escogieron.

Las recomendaciones del Barcelona para que seáis buenos chicos me recuerdan a esas personas que inician una relación con una persona, y durante ésta, intentan cambiar el carácter de su pareja. Todos somos un poco así.

La puesta en escena de la entrevista de Setién pidiendo perdón deja claro que era un acto institucional del FC Barcelona. Salvando las distancias, parecía secuestrado (bendito secuestro).

Está claro que como personas podemos mejorar, pero hay aspectos de nuestra personalidad que nos hacen únicos. De hecho, en mi libro Fútbol B hay un capítulo que se titula “Dejé de ser yo mismo para satisfacer a otros“. Evidentemente que me fue mal.

El asunto es que cuando fiché por el Southampton me pidieron cambiar aspectos de mi juego. Por ejemplo, yo era extremo de los que apuraban para centrar desde la línea de fondo. Pero allí me dijeron que centre desde la línea de tres cuartos. Lo hice ilusionado para poder encajar, pero no era algo que me saliera de manera innata. Me convertí en uno más, pero yo quería encajar y tragué.

Al final no era el mejor centrando desde tres cuartos de campo ni llegando a la línea de fondo.

A esto hay que sumarle que mi fútbol estaba muy relacionado con la interacción con mis compañeros. Me gustaba hablar todo el rato. En Inglaterra eso me era difícil porque mi inglés estaba demasiado verde, y mi jerarquía era inexistente. Normal, tenía 19 años.

Si dejas de ser tan vehemente estás acabado.

Lo que te quiero decir es que no dejes que esto te haga cambiar esa parte rebelde que te ha llevado a estar dónde estás. En el momento que dejes de ser un tigre para ser un gatito, estarás muerto.

Si todo esto lo hicieras con niños entendería las críticas, pero estamos hablando de jugadores profesionales. Los futbolistas tienen su orgullo, pero muchas veces olvidan que los entrenadores también.

A mí los jugadores que rajaban de los que estaban jugando siempre me han caído mal. Pero el vídeo al que hacemos referencia no se te ve faltando el respeto a ningún jugador. Si un entrenador no puede corregir las acciones apaga y vámonos.

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